Ceinar reporta once escuelas en riesgo crítico y 100 en alerta
La seguridad estructural de los planteles educativos de la región aragüeña se mantiene bajo la estricta lupa de los especialistas. El ingeniero Jean Piero Mora, representante del Centro de Ingenieros del estado Aragua (Ceinar), advirtió que la habitabilidad en las zonas escolares debe determinarse con absoluta rigurosidad técnica, debido a que están en juego las vidas de miles de estudiantes y trabajadores de la educación.
Mora reveló que, tras los eventos telúricos registrados en la entidad, la Comisión de Habitabilidad de la institución ha realizado inspecciones post-sismo en más de 600 planteles educativos en Aragua. El balance actual arroja que 100 instituciones se encuentran caracterizadas bajo el color amarillo y 11 colegios permanecen en color rojo, lo que representa un riesgo estructural crítico para el gremio educador.
Esta evaluación cobra especial relevancia ante las inquietudes manifestadas por el gremio docente. A través de un contacto directo con el profesor Richard Rivas, presidente del Colegio de Profesores de Aragua, se conoció la preocupación existente en las bases ante el retorno a las aulas, motivado a que muchas escuelas se rigen por el sistema de «semáforo» técnico de la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis) y decido a estas inquietudes los sindicatos reportan que hay maestros que se niegan a iniciar actividades en las estructuras comprometidas.
El significado del semáforo escolar
El ingeniero aclaró los criterios aplicados por las comisiones técnicas para calificar los planteles. «Evaluamos aquellos daños anteriores al sismo que hoy están comprometiendo a las escuelas. Fijamos una postura muy responsable: aquellos colegios que no hayan sido inspeccionados o que se encuentren bajo la condición de color rojo (daño estructural severo) no deben permitir el reingreso de alumnos a las aulas», sentenció.
Respecto a las instituciones bajo el color amarillo, especificó que la alerta se debe a la presencia de grietas en paredes o mampostería. No obstante, destacó que la suspensión total no siempre es necesaria: «Si el colegio tiene entre una y tres aulas con paredes agrietadas, pero el resto de la planta física está intacta, recomendamos acordonar el área afectada y repararla de inmediato. En esos casos particulares se pudiesen iniciar las clases en los salones seguros».
Como caso práctico, citó las evaluaciones hechas en el Liceo Agustín Codazzi de Maracay, que ya cuenta con dos inspecciones. «Allí se detectó una afectación en una pared con bloques de ventilación ubicada en un área común. En acuerdo con los directivos y educadores, planteamos acordonar la zona comprometida e iniciar las actividades en el resto de los salones que están aptos», detalló Mora.
Municipios atendidos y cultura preventiva
En otro contexto informó que las rehabilitaciones ya están en marcha en algunas jurisdicciones. En el municipio Girardot, la Unidad Educativa Lucas Guillermo Castillo, ubicada en el centro de Maracay, fue de los primeros planteles priorizados y ya está siendo intervenida de forma integral. De igual manera, se reportan labores en escuelas con fallas menores en los municipios Francisco Linares Alcántara y Sucre.
A la par de las reparaciones físicas, el especialista instó a los colegios, tanto públicos como privados, a implementar de forma urgente sistemas de gestión y prevención de riesgo en las aulas.
«Seguimos experimentando réplicas y eventos sísmicos. Es imperativo que durante estas primeras semanas se eduque a los estudiantes, docentes y personal obrero sobre cómo actuar ante una contingencia», argumentó.
Mora finalizó haciendo un llamado a la calma y a la paciencia de las comunidades organizadas, recordando que la prevención de tragedias es una tarea minuciosa. «Una pared agrietada y floja es un peligro latente dentro de una escuela donde conviven niños. Este doblete sísmico nos dejó una gran enseñanza y nos demostró que no se puede dejar nada al azar ni en falso. Volvimos a nacer y ahora nos toca resguardar la vida», concluyó.
