La «pandemia silenciosa» que alerta a los especialistas
En el marco de la Semana del Riñón, especialistas hacen un llamado urgente a la población para prestar atención a una enfermedad que avanza sin mostrar señales de alerta.
La doctora Jhoselyn Betancourt, médico nefrólogo, advirtió que la enfermedad renal crónica (ERC) se ha convertido en una preocupación de salud pública global, ya que afecta a más de 850 millones de personas y se posiciona como la quinta causa de muerte a nivel mundial.
En el estado Aragua, las actividades conmemorativas del Día Mundial del Riñón incluyen caminatas para pacientes en el Hospital Central de Maracay y ciclos de conferencias académicas en el Hospital Militar, enfocados en diagnóstico y detección precoz.
La doctora lamentó la carencia de registros estadísticos nacionales precisos, aunque observa un incremento diario de pacientes en las unidades de hemodiálisis y una alta tasa de mortalidad. Esta realidad refuerza la urgencia de intervenciones precoces y campañas de difusión en redes sociales y medios de comunicación.
La prevención y el diagnóstico temprano se presentan como las herramientas más efectivas para enfrentar esta pandemia silenciosa, proteger la salud de la población y, adicionalmente, contribuir con el cuidado del planeta.
UN ENEMIGO INVISIBLE
La especialista explica que la ERC es considerada una «pandemia silenciosa» debido a su naturaleza asintomática en etapas iniciales. «En sus estadios iniciales, la enfermedad no presenta síntomas, lo que dificulta su detección sin una intervención médica preventiva», señaló la doctora Betancourt.
El diagnóstico se basa en parámetros técnicos específicos: una tasa de filtrado glomerular inferior a 60 ml/min durante más de tres meses. Las pruebas fundamentales incluyen la medición de niveles de urea y creatinina en sangre, así como la relación albúmina-creatinina en una muestra parcial de orina.
En ese sentido, la identificación temprana de pacientes con factores predisponentes resulta crucial. La diabetes mellitus se posiciona como la primera causa de ERC a nivel mundial, seguida de la hipertensión arterial.
La nefrólogo agregó que los antecedentes familiares, el tabaquismo y las patologías urológicas como litiasis renal e infecciones urinarias recurrentes también incrementan significativamente el riesgo.
Para mitigar el impacto de esta enfermedad, la comunidad nefrológica promueve varias reglas esenciales. Betancourt detalló que estas incluyen mantener actividad física regular, controlar los niveles de azúcar en sangre y monitorear la presión arterial. Una alimentación saludable, hidratación adecuada y evitar el tabaco son pilares fundamentales.
La especialista enfatizó la importancia de no automedicarse y realizar control médico preventivo anualmente, especialmente si existen factores de riesgo.
HACIA UNA NEFROLOGÍA PROACTIVA Y SOSTENIBLE
La doctora Betancourt explicó que el año 2026 marca un cambio de paradigma en el tratamiento renal, pasando de un enfoque reactivo a uno proactivo. «Actualmente disponemos de herramientas para intervenir en la progresión de la enfermedad y limitar las complicaciones antes de que sean irreversibles», afirmó.
Los avances farmacológicos incluyen inhibidores de SGLT2 con presencia consolidada y los inhibidores de la aldosterona sintasa, medicamentos en Fase 3 diseñados para evitar la progresión de la ERC.
Un aspecto poco conocido que aborda la especialista es el impacto ecológico de los tratamientos renales. La nefrología representa una de las áreas médicas con mayor huella ambiental debido al alto consumo de agua y energía eléctrica, así como al volumen de desechos biológicos generados en las unidades de hemodiálisis.
«La mejor estrategia para la sostenibilidad ambiental es la detección temprana, ya que evita que el paciente progrese hacia la necesidad de diálisis», puntualizó Betancourt, lo que reduce así costos gubernamentales, carga ecológica y mortalidad.
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