6 de febrero de 2026

Presidente de la Asamblea Nacional reiteró que «la amnistía debe ser un acto de perdón mutuo sin espacio para la impunidad»

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GORJ

El presidente de la Asamblea Nacional (AN), Jorge Rodríguez, ratificó este viernes que la reconciliación nacional requiere de un compromiso bidireccional: la capacidad de pedir perdón y la voluntad de otorgarlo. Estas declaraciones se produjeron tras la aprobación unánime, en primera discusión, de la Ley de Amnistía, la cual definió como un «acto político y humano indispensable para la paz».

Durante el primer encuentro Nacional de la Secretaría de Asuntos Parlamentarios del PSUV en el Teatro Teresa Carreño, Rodríguez abordó los puntos clave de esta propuesta legislativa.

Rodríguez reafirmó su visión sobre la necesidad de una sanación colectiva: «Yo dije ayer, tenemos que pedir perdón y tenemos que perdonar… los medios hegemónicos titularon: Jorge Rodríguez pidió perdón, como si eso fuera a generar algún tipo de reserva de mi parte. Al contrario, lo ratifico aquí».

El parlamentario fue enfático al señalar que el espíritu de la ley no se limita a la excarcelación de detenidos, sino que busca dignificar a quienes sufrieron las consecuencias de la confrontación política en las calles.

“No es solamente una ley para la liberación de los privados de libertad, es una ley para escuchar la voz de las víctimas; de los que fueron golpeados en las guarimbas, de los que quedaron parapléjicos o cuadripléjicos por las balas en San Cristóbal, Los Teques y Caracas”.

Para Rodríguez, la amnistía tiene un límite ético infranqueable: los crímenes de odio y las violaciones graves a los derechos humanos. En este sentido, recordó el caso de Orlando Figuera, joven quemado vivo en 2017, y exigió acciones internacionales.

El diputado exigió al Gobierno español la extradición del responsable del asesinato de Figuera: “Exigimos que devuelvan al homicida cruel que lo roció con combustible y le prendió fuego”.

Rodríguez enmarcó esta política de Estado en el legado de Hugo Chávez, evocando su mensaje tras los sucesos de abril de 2002. Subrayó que la premisa de «pido perdón por los errores cometidos y perdono a mis captores» es la misma que hoy asumen el presidente Nicolás Maduro y la primera dama, Cilia Flores para evitar que sectores extremistas logren «reactivar escenarios de confrontación y polarización».

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