Papa León XIV aboga por una Iglesia alejada de la prepotencia en su primer Jueves Santo
El Papa León XIV dio inicio este jueves a los ritos de su primera Semana Santa como sumo pontífice. Durante la Misa Crismal celebrada en la Basílica de San Pedro, el sucesor de Pedro envió un mensaje contundente al clero y a los fieles, instando a que la misión cristiana se aleje de las «lógicas de dominio» y la ostentación de poder.
Una homilía centrada en la humildad y el servicio
Ante miles de personas, León XIV subrayó que el bien no puede provenir de la imposición. «Es prioritario recordar que ni en el ámbito pastoral, ni en el social o político, el bien proviene de la prepotencia», sentenció el Papa durante su intervención.
El Pontífice destacó que la evangelización auténtica se basa en el diálogo y el respeto, citando como ejemplos de entrega absoluta al mártir salvadoreño Óscar Arnulfo Romero y al cardenal estadounidense Joseph Bernardin.
Renovación de votos y bendición de los santos óleos
La Misa Crismal de Jueves Santo marca el inicio del Triduo Pascual. En esta ceremonia, el clero de Roma renovó sus votos de pobreza, castidad y obediencia. Además, se procedió a la tradicional bendición de los óleos:
- Óleo de los catecúmenos: Para bautismos.
- Óleo de los enfermos: Para la unción.
- Santo Crisma: Utilizado en confirmaciones y ordenaciones.
Una agenda histórica tras la era de Francisco
Elegido el 8 de mayo de 2025, León XIV asume plenamente las liturgias de la Semana Santa, marcando un contraste con los últimos años del fallecido papa Francisco, quien debió ausentarse de varios actos por motivos de salud.
El nuevo Pontífice tiene previsto un despliegue físico notable para los próximos días:
- Lavatorio de pies: Esta tarde en San Juan de Letrán, donde lavará los pies a doce sacerdotes.
- Viernes Santo: Presidirá el Vía Crucis en el Coliseo de Roma, donde portará personalmente la cruz durante las 14 estaciones.
- Vigilia y Pascua: Culminará el domingo con la misa de Resurrección y la tradicional bendición Urbi et Orbi.
«En esta hora oscura de la historia, Dios nos envía a difundir el perfume de Cristo donde reina el olor de la muerte», concluyó el Papa, haciendo un llamado a la unidad y la paz global.
