Condenan a seis años de prisión a menor por crimen de su mejor amigo
El caso de Josué Enrique Mata Jiménez, el joven de 16 años cuya vida y sueños deportivos fueron truncados el pasado mes de noviembre, ha dado un giro definitivo en los tribunales. «El Gabrielito», un adolescente que no solo era su conocido, sino su presunto mejor amigo, ha sido sentenciado a seis años y ocho meses de prisión tras confesar ser el autor material de los disparos que acabaron con la vida del bachiller.
La sentencia, dictada por el Tribunal Primero de Responsabilidad Penal de Adolescentes del estado Bolívar, llega tras una admisión de hechos por parte del acusado. Sin embargo, lo que debería ser un paso hacia el cierre de una herida familiar, ha dejado un sabor amargo debido a las condiciones del proceso.
El padre de Josué Mata no oculta su indignación. Según relató, la justicia le notificó sobre la audiencia decisiva apenas 20 minutos antes de su inicio. Este margen de tiempo le impidió estar presente en el momento en que el asesino de su hijo admitía su culpabilidad frente al juez. Esta falta de comunicación ha sido señalada por la familia como una irregularidad que empaña la transparencia del sistema judicial en el estado.
La tragedia de Josué, un joven apasionado por el fútbol y el karate que cursaba su último año de bachillerato, comenzó el 9 de noviembre. Tras visitar a su hermana en el sector Gran Sabana (Core 8) de Puerto Ordaz, el adolescente desapareció sin dejar rastro.
Lo que siguió fueron siete días de angustia para la comunidad de Guayana, que culminaron el 16 de noviembre con un hallazgo dantesco en una zona boscosa de Kavanayén II. Josué no solo había sido asesinado con dos disparos (uno en la nuca y otro en el pecho), sino que su cuerpo fue incinerado en un intento por borrar las evidencias.
Las investigaciones del Cicpc revelaron una verdad devastadora: Josué fue llevado bajo engaño a una vivienda por quien más confiaba, «El Gabrielito», quien actuó en complicidad con otros sujetos.
Aunque la condena de «El Gabrielito» representa un avance, el caso está lejos de cerrarse. Agustín Flores, alias «El Mocho», fue capturado en la frontera con Brasil mientras intentaba evadir la justicia. Actualmente espera el inicio de su juicio.
Asimismo, las autoridades aún rastrean el paradero de un sujeto que permanece prófugo, señalado de ser quien facilitó el arma de fuego para el crimen.
Para la familia de Josué, los seis años de condena para el ejecutor parecen insuficientes frente a la magnitud de una traición que terminó en cenizas en un paraje solitario de Bolívar.
