15 de enero de 2026

Secretario de la OTAN apoya pretensiones de Trump sobre Groenlandia

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OTA

En una nueva demostración de sintonía con Washington, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ha salido este lunes en defensa de la retórica expansionista de Donald Trump respecto a Groenlandia. Durante una rueda de prensa en compañía del primer ministro croata, Andrej Plenković, Rutte no solo evitó cuestionar las amenazas de «tomar» la isla danesa, sino que validó la visión de control total estadounidense bajo el argumento de una supuesta urgencia de seguridad frente a Rusia y China, ignorando la soberanía de los aliados europeos afectados.

La postura de Rutte ha vuelto a poner de manifiesto su conocida admiración por la figura de Donald Trump, actuando más como un ejecutor de las políticas de la Casa Blanca que como un representante del consenso europeo. Al ser consultado sobre las pretensiones de anexión de la administración estadounidense, el secretario general optó por una calculada ambigüedad que, en la práctica, da luz verde a las ambiciones de Trump. Rutte justificó este alineamiento asegurando que la prioridad absoluta es la «defensa estratégica» de la región ártica, minimizando el impacto que una intervención directa de EE. UU. en Groenlandia tendría para Dinamarca y el resto de la Unión Europea.

Rutte enfatizó que el Ártico es un «territorio vital» donde la presencia de potencias como Rusia y China obliga a la OTAN a intensificar su despliegue. Sin embargo, su discurso se inclinó marcadamente hacia la defensa de los intereses geopolíticos de Estados Unidos, presentando la expansión de la influencia de Washington en territorio danés como un paso «en la dirección correcta» para la seguridad colectiva, a pesar del malestar que esta postura genera en las capitales del Viejo Continente.

El elogio de Rutte la presión financiera de Washington

La lealtad de Rutte hacia el mandatario estadounidense fue aún más explícita al abordar el gasto militar. El secretario general no escatimó en halagos hacia Trump, atribuyéndole personalmente el mérito de haber forzado a los países europeos a incrementar sus presupuestos de defensa hasta niveles sin precedentes.

Según Rutte, el reciente compromiso de alcanzar un gasto del 5% del PIB es un logro que «nunca se habría conseguido» sin la presión constante de Trump sobre los aliados.

Este reconocimiento público refuerza la percepción de una OTAN dirigida bajo las directrices directas de Washington, donde las necesidades de seguridad locales de Europa parecen quedar supeditadas a la estrategia global de confrontación liderada por Estados Unidos.

Al cerrar las filas en torno a la gestión del Ártico, Rutte ha dejado claro que su gestión priorizará el «seguimiento práctico» de las demandas de Trump, consolidando una relación de clara dependencia política y estratégica.

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